lunes, 27 de septiembre de 2010

LAS FERIAS


Cada vez me gustan más las ferias, los mercados.. Disfruto mucho paseando entre los puestos, oyendo el murmullo de la gente y el reclamo de los vendedores, observando el ir y el venir de las personas que se afanan por encontrar un bolso, unas zapatillas o simplemente que discurren vagamente, dejándose arrastrar por el bullicio del mercado en sí.
Además,hoy en día parece haber un auge de los mercados y de las ferias en todas las ciudades como sí a pesar de tanta venta online, se necesitase tocar el producto, sentirlo, palparlo..por supuesto, ¡que no hay comparación!. No tiene nada que ver el contacto con los vendedores (incluso con aquellos de las tiendas) o el tacto de los productos con los fríos clicks digitales. Me da la sensación que todo ahora es muy irreal. Pasamos de la realidad a la irrealidad. Lo que priva es ver artículos encasillados en pequeñas ventanitas, hacer click y tuyo es.. Sin embargo, el encanto de pasear por puestos abarrotados de artículos, el consabido regateo entre los clientes con los vendedores es sinónimo de vida, de alboroto, de alegría que da energía a aquel que se adentra en los estrechos vericuetos de un día de feria.
Así, que a pesar de tantos portales cibernéticos que muestran con sofisticación todo aquello que podemos desear, los vendedores ambulantes, las ferias, los mercados y demás modalidades hacen que sigamos en contacto, con la realidad que al fin y al cabo es aquella con la que vivimos sin engaños y nos ayudan a ser conscientes de todo aquello que percibimos por nosotros mismos, sin apariencias de ningún tipo.