jueves, 10 de noviembre de 2011

Eramos unos Niños

Las biografías siempre me han interesado, sobre todo las de personas cuyas vidas se alejan de  forma extraordinaria de lo que se esperaba de ellas, y  tienen que luchar para entenderse a ellos mismos y saber así lo que quieren realmente de la vida. Al fin y al cabo, eso también nos ocurre al resto de los mortales en alguna etapa u otra de nuestra existencia.
Patti Smith y Robert Mapplethorpe les ha ocurrido exactamente eso. De hogares burgueses y tradicionales, aunque hay que decir que el de Patti menos, se lanzaron al descubrimiento de nuevos mundos, nuevas sensaciones, es decir, se dedicaron a su auto-exploración personal, para su realización como individuos. No se dejaron arrastrar por una sociedad o comunidad consumista, tranquila, protectora, sino que quisieron cruzar sus límites e ir más allá. Toda una aventura.
Además,  la época que les tocó vivir fue una de las más rompedoras y  excitantes de la sociedad americana, un  periodo  en donde los valores del espíritu tradicional americano se tambaleaban (fiasco de la guerra del Vietnam) , y  había que buscar algo que los sustituyese, aunque este algo fuera peligroso, sin embargo, fascinante. Era la época del Nueva York de  Andy Warhol y la Factoría.
Patti y Robert se encontraron con muchos demonios en su camino, pero aún así, para mi punto de vista, lo lograron. Patti se convirtió y aún es ahora, una artista con letras mayúsculas. Pintora, poetisa, cantante....la llaman "la madrina del Punk". Una mente inquieta y creadora que no se limita a una sola disciplina, y aún hoy en día sigue actuando y moviendo a la gente. No se ha aburguesado,  al menos de espíritu.
En cambio, Robert, aunque en su corta vida se convirtió en un gran y polémico fotógrafo, no superó un mundo de excesos personales que le pasarían factura para siempre.También era la época del SIDA.
Sin embargo, a pesar de ser unos creadores excepcionales, la mejor parte de sus vidas, en mi opinión,  fue su amistad. Esa amistad que en sus primeros años en Nueva York los hacía más fuertes y más seguros. Un amor que les hacía salir adelante a pesar de los obstáculos y la pobreza. Empezaron a ser pareja, pero  sus caminos siguieron por otros derroteros, no obstante, al final, la amistad continúo y  salió más reforzada, más fortalecida.
Dos vidas únicas que nos enseñan que aunque el camino de la verdad personal puede ser duro, es el único que dirige nuestros destinos.

"Éramos unos niños" por Patti Smith. Editorial Lumen.